En período pos fiestas:
Indignante “lanzazo” deja nueva víctima en Avenida Grecia
El delincuente salió libre de polvo y paja,
sumándose al 93% de este tipo de delitos que quedan impunes a lo largo del
país.
Momentos de terror y
pánico vivió el pasado martes Teresa Cisternas, joven oriunda de San Fernando,
quien se encontraba en Santiago visitando a una amiga. Los hechos tuvieron lugar
en el aglomerado paradero 559-parada 2/Pedagógico en Avenida Grecia con Macúl
frente a un, sorprendentemente no tan lleno Portal Ñuñoa, característica propia
pos fiestas de fin de año, época en que las cuentas bancarias suelen quedar en
cero y las carteras con un solo billete, el de cambio para prendas regaladas en
noche buena.
Sin embargo, de la mano de la no tan
deseada “billetera vacía” llega la necesidad, y hay quienes sin pudor
aprovechan cualquier oportunidad para sustraer lo poco y nada que queda en
bolsillos ajenos, empleando, incluso, la violencia.
Esto bien lo sabe Teresa,
esta veinteañera que, tras descender de un Microbus de locomoción colectiva
perteneciente a la empresa Metbus en dirección a Peñalolén, mientras chequeaba
la hora en su celular, un Galaxy J5 que alternaba el blanco y plateado en los
bordes. Fue entonces cuando un antisocial de contextura delgada y una altura
que bordeaba el metro y medio, sustrajo el aparato de sus manos con una rapidez
propia de alguien que acostumbra realizar ese tipo de delitos. más conocidos comúnmente
como “lanzazos”.
Lo último que recuerda la víctima es que el
reloj marcó las 17:48 hrs., levantó la cabeza para mirar el semáforo y de un segundo
a otro, el celular ya no estaba en sus manos. Por supuesto, se dio cuenta de
quien le había arrebatado su teléfono
tras verlo correr con su artefacto escondido entre la mano izquierda y
el bolsillo del mismo lado de un buzo gris con un estampado que dejaba relucir
la marca cuyo logo hace referencia a un puma.
El
antisocial, con aparente experiencia en la materia, tras el atraco huyó
raudamente sin respetar semáforos, haciendo caso omiso a la
desesperación de Cisternas y los no muy respetuosos ni sutiles gritos de los
testigos, quienes quedaron pasmados tras el delito sin hacer siquiera el ademán
de correr tras de él.
En tanto, la afectada no acudió a la
comisaría pues asegura que si llegasen a detener al culpable, difícilmente recuperaría
su celular pues, de seguro, ya está desarmado y/o vendido a la mitad de su
precio.
Así concluyó un nuevo lanzazo
en la capital del país, un país en el cual, según informes de la fiscalía , uno
de cada diez atracos denunciados no llega a resolverse, pues el 93% de los
casos se cierran sin que se condene a los responsables.
Paralelamente, en conversaciones con el sargento primero de la 33 comisaría de Ñuñoa, Ramón Espinoza, nos dejó saber que este tipo de sucesos ocurren con gran regularidad sobretodo en paraderos, debido a la gran cantidad de personas aglutinadas y descuidadas.
¿Cuál es el delito más común en la avenida y con qué frecuencia ocurre?, le pregunté con cierto conocimiento al respecto. A lo cual él me respondió con cierta sonrisa, que más que felicidad, transmitía resignación, "Los famosos lanzazos pue´, todos los días uno vé que llega cualquier ´cabro´, encuentra la oportunidad y no se puede hacer nada,y sobretodo ahora en las fiestas, andan todos distraídos, apurados y no se dan el tiempo de mirar a quien tienen al lado".
Esta respuesta me dejó con cierto ruido, sobretodo al hablar de las dichosas fiestas. ¿Cuánto es, en su opinión, el aumento de este tipo de delito en víspera festiva?. Esta vez, la respuesta no surgió inmediatamente, sino que vino antecedido por un "mmm" y un gesto con la cabeza, propio de quien recuerda algo que tenía casi olvidado. "Yo diría que se triplica (mientras asentía con la cabeza, como buscando su propia aprobación), si, esque las mujeres andan preocupadas de sus hijas, el celular, la cartera, que les alcance la plata y se despreocupan de que venga un tipo y le vaya a quitar sus pertenencias".
Siguiendo esta línea, le dije, ¿Considera usted que de aquí en mas estos delitos debiesen disminuir?. Su respuesta vino antecedida con una mirada a cielo y un "uff", "así debiese ser, pero estos tipos no descansan, tampoco tienen consciencia, la otra vez a una abuelita que a penas se podía el bastón le quitaron el chauchero, ¿y?.. nadie se atreve a hacer nada, todos se salvan a sí mismos".
Aun que suene exagerado, me impactó en gran medida el hecho de que , primero, le robasen a una veterana y, segundo, que nadie hiciera nada. Ante lo cual no dudé en preguntarle qué tan seguido sucedía que alguien saliera a defender a la victima, impidiendo la completa y efectiva realización del hecho. Ante esto, el uniformado negó con la cabeza y fué categórico en decir que muy pocas veces sucede, de hecho, "desde que estoy yo aquí (aproximadamente 5 años), sólo ha ocurrido dos o tres veces".
Por supuesto, no podía irme sin antes consultarle qué tipo de resguardos debiese tener una persona para evitar ser víctima de este delito. Y su respuesta fué clara y precisa, "Trata de llevar el celular bien guardado, sin audífonos, en lo posible con manos libres con bluetooth. El bolso o cartera llévalo en tus manos o de tu lado, no en la espalda porque le estarías entregando a los delincuentes tus cosas..¡ah! y lo principal, anda con cuatro ojos, que estos tipos son muy rápidos e inteligentes".
Con este consejo cerró el caso y, por ende, esta crónica.
Alexandra Urzúa
Con este consejo cerró el caso y, por ende, esta crónica.
Alexandra Urzúa
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